Por
la creación de banco de ADN y un registro de desaparecidos
Ciudad de México.- De pronto un silencio corto
enmudeció al otro lado de la bocina del teléfono, Graciela respiró, tomó aire, contuvo
el llanto y dijo: “Fue un momento muy doloroso”. Se refiere al día en el que se
enteró que, este año, recibiría el premio Human Rights Tulip 2017, entregado por el gobierno de Holanda por
su labor en la mejora de los métodos de búsqueda de personas desaparecidas en
Tamaulipas.
“Es un reconocimiento que no debería existir,
porque no debería existir la desaparición”, dijo en entrevista con Animal
Político, esta “buscadora empírica”, como se autonombra Graciela Pérez
Rodríguez.
“El sólo hecho de saber que alguien en otro país
mira lo que estamos haciendo y lo que estamos viviendo miles de familias, es
verdaderamente doloroso. Pero por más que la comunidad internacional nos mire y
nos apoye, nuestros familiares siguen desaparecidos”, lamentó.
El premio Human Rights Tulip surge en 2008 con el
propósito de reconocer la labor que desempeñan personas y organizaciones
defensoras de los derechos humanos en el mundo, este reconocimiento se otorga
anualmente por el gobierno holandés a quienes adoptan un enfoque innovador para
la promoción de los derechos humanos.
¿Por qué le entregaron el
premio?
En el caso de Graciela se
le entregó el premio porque desde agosto de 2012, año en que desaparecen en El
Mante, Tamaulipas, a su hija de 13 años, su hermano mayor de 59, y tres de sus
sobrinos, no ha parado en la búsqueda de sus familiares y en su activismo creó una organización que ayuda a otros familiares de
desaparecidos.
Antes de iniciar con su propia búsqueda, Graciela
se topó con la inacción de las autoridades locales, quienes la desalentaban
para dejar de preguntar por su hija, hermano y sobrinos, con el argumento de
que era muy peligroso, fue por eso que emprendió sus propias investigaciones y
búsqueda.
En 2012, recordó Graciela, en Tamaulipas no se
reconocía el término desaparecidos, para el gobierno de esa entidad sólo
estaban perdidos: “Darte cuenta que esa situación no está reglamentada, no está
visibilizada, que el término de desaparecidos no existía y empezar a entender
que mientras tu caso esté en el estado nadie más lo va a buscar”.
Su situación cambió cuando Graciela y otras
personas preocupadas por la crisis de desapariciones que comenzaba a tener el
país, crearon en 2014 la organización Ciencia Forense Ciudadana, proyecto en el que se unen otras familias mexicanas en busca de algún
familiar desaparecido.
Para asumir este proyecto adoptaron dos
instrumentos: un banco de ADN y un registro nacional de personas desaparecidas.
Eso fue lo que valió a Graciela obtener el premio Tulipán a los Derechos
Humanos 2017.
Por Anima Político

No hay comentarios:
Publicar un comentario