domingo, 26 de noviembre de 2017

Recibirá mexicana premio Human Rights Tulip 2017





Por la creación de banco de ADN y un registro de desaparecidos

Ciudad de México.- De pronto un silencio corto enmudeció al otro lado de la bocina del teléfono, Graciela respiró, tomó aire, contuvo el llanto y dijo: “Fue un momento muy doloroso”. Se refiere al día en el que se enteró que, este año, recibiría el premio Human Rights Tulip 2017, entregado por el gobierno de Holanda por su labor en la mejora de los métodos de búsqueda de personas desaparecidas en Tamaulipas.

“Es un reconocimiento que no debería existir, porque no debería existir la desaparición”, dijo en entrevista con Animal Político, esta “buscadora empírica”, como se autonombra Graciela Pérez Rodríguez.

“El sólo hecho de saber que alguien en otro país mira lo que estamos haciendo y lo que estamos viviendo miles de familias, es verdaderamente doloroso. Pero por más que la comunidad internacional nos mire y nos apoye, nuestros familiares siguen desaparecidos”, lamentó.

El premio Human Rights Tulip surge en 2008 con el propósito de reconocer la labor que desempeñan personas y organizaciones defensoras de los derechos humanos en el mundo, este reconocimiento se otorga anualmente por el gobierno holandés a quienes adoptan un enfoque innovador para la promoción de los derechos humanos. 

¿Por qué le entregaron el premio?

En el caso de Graciela se le entregó el premio porque desde agosto de 2012, año en que desaparecen en El Mante, Tamaulipas, a su hija de 13 años, su hermano mayor de 59, y tres de sus sobrinos, no ha parado en la búsqueda de sus familiares y en su activismo creó una organización que ayuda a otros familiares de desaparecidos.

Antes de iniciar con su propia búsqueda, Graciela se topó con la inacción de las autoridades locales, quienes la desalentaban para dejar de preguntar por su hija, hermano y sobrinos, con el argumento de que era muy peligroso, fue por eso que emprendió sus propias investigaciones y búsqueda.

En 2012, recordó Graciela, en Tamaulipas no se reconocía el término desaparecidos, para el gobierno de esa entidad sólo estaban perdidos: “Darte cuenta que esa situación no está reglamentada, no está visibilizada, que el término de desaparecidos no existía y empezar a entender que mientras tu caso esté en el estado nadie más lo va a buscar”.

Su situación cambió cuando Graciela y otras personas preocupadas por la crisis de desapariciones que comenzaba a tener el país, crearon en 2014 la organización Ciencia Forense Ciudadana, proyecto en el que se unen otras familias mexicanas en busca de algún familiar desaparecido.
Para asumir este proyecto adoptaron dos instrumentos: un banco de ADN y un registro nacional de personas desaparecidas. Eso fue lo que valió a Graciela obtener el premio Tulipán a los Derechos Humanos 2017.

Por Anima Político



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